Los niños pequeños están aprendiendo a manejar sus emociones, así que mientras encuentran la habilidad para controlarlas, los berrinches serán la mejor salida. Una de las formas más comunes de tratar estas rabietas es mandar a los niños a un rincón para que piensen en sus acciones; pero este método no les enseña a manejar sus emociones, ni a entender con claridad qué es lo que en verdad les molesta.

 

Trabaja con inteligencia emocional

 

En la crianza con respeto se propone otra fórmula: contener y guiar al pequeño para que aprenda a autorregular sus emociones; enseñarle que sentir enojo, tristeza o frustración es normal y que a todos nos pasa. Esto hará que él entienda que la emoción es aceptable, mas no la acción a la que pueda recurrir, como el berrinche o los golpes.

 

Te compartimos estas estrategias, prueba cuál te funciona mejor. Recuerda que cada niño es diferente, pero lo  más importante es hacerle saber que no importa lo que haga, siempre estarás ahí para guiarlo. Aunque escuches lo contrario, no estarás reforzando su mala conducta, el amor es incapaz de malcriar.

 

  • La próxima vez que tu hijo haga un berrinche, híncate o siéntate a su alturae intenta darle un abrazo; si no te lo permite, cámbialo de escenario llevándolo a un lugar distinto y quédate junto a él aunque sea en silencio.
  • Posiblemente, con todo el llanto sea incapaz de escucharte, espera a que se calme para poder iniciar la comunicación.
  • Regula tu propia respiración para que tu pequeño la escuche y la sienta, así podrá calmarse también.
  • Hazle saber que comprendes lo que le pasa comenzando con esta frase: “Entiendo que estás enojado, pero…”
  • Dale alternativas al decir: “Es normal que no te guste que te molesten, pero en lugar de morder…”

 

Enseña a tu niño siempre con amor y dedicándole el tiempo necesario, con esto le ofrecerás un aprendizaje que incluso es indispensable como adulto: el saber manejar las emociones.